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Ciencia

Una asociación de matemáticos pide el boicot a OpenAI

El grupo de Comunicación de la Association for Human Mathematics difundió el 7 de octubre de 2026 una declaración que insta a los matemáticos a dejar de trabajar con OpenAI, un día después de que la empresa publicara su repositorio de manuscritos. La firma ese grupo, no los 808 miembros que declara tener. Y el grupo asesor al que apela había dicho el día antes que no respalda el proceso, pero que valora la disposición de la empresa a hablar.

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Viñeta: un repartidor de OpenAI llega con una carretilla de manuscritos mientras un matemático señala una figura geométrica en una sola hoja.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • La firma el Communications Working Group de la asociación, no sus miembros: los 808 que declara tener en su web no son firmas de este texto.
  • Tres patas en el argumento: nadie pidió este trabajo; el grupo asesor del que OpenAI dice derivar su legitimidad había pedido lo contrario; y la empresa se defiende de demandas por plagio, infracción de derechos de autor y dilución de marca.
  • El Advisory Group on Mathematics and Artificial Intelligence, que no es esa asociación, pidió el 29 de septiembre dejar de probar problemas avanzados en «modelos propietarios»; el 6 de octubre dijo que no respalda el proceso y que hablar con OpenAI le parece constructivo.

«Una demostración de poder», no de erudición

La declaración, del 7 de octubre de 2026, se titula «AHM Statement on OpenAI's October 6 Release of Mathematical Documents». La firma su Communications Working Group —el que escribe los materiales de la web y habla con la prensa—, con dos facilitadores declarados: Lorenzo Riva (Harvard CMSA) y Guglielmo Nocera (IHÉS).

El texto cierra así: «Publicar más de 700 ficheros de golpe no es una demostración de erudición, sino una demostración de poder. Instamos a los matemáticos a interrumpir su trabajo con OpenAI y a volver a una visión de la ciencia que ponga en el centro la comprensión humana». En el original, «not a demonstration of scholarship, but a demonstration of power».

El arranque sitúa a la empresa: OpenAI, escribe la asociación, «se está defendiendo actualmente de demandas por acusaciones de plagio ilegal, infracción de derechos de autor y dilución de marca», y publicó «un repositorio de manuscritos que pretenden contener soluciones a varios problemas de primera fila en matemáticas». Eso es lo que afirma la declaración: ni casos ni demandantes aparecen en ella.

Las otras dos patas: «Los matemáticos no pidieron que se hiciera este trabajo»; y el grupo asesor «del que OpenAI ha afirmado derivar su legitimidad» abrió su primera recomendación pidiendo que las grandes empresas de IA no probaran problemas matemáticos avanzados en sus modelos. Al ignorar «la premisa central» de esa posición, OpenAI muestra «un desprecio total por las normas de la investigación científica».

Qué significa dejar de trabajar con OpenAI

El boicot que pide a los demás es el que ya exige a sus miembros al entrar. El primer compromiso, obligatorio, dice que «los miembros se comprometen a no trabajar con empresas comerciales de IA aportando trabajo técnico, conocimiento matemático, consultoría o publicidad».

Sus preguntas frecuentes lo concretan: no aceptar empleo en una empresa de IA, no colaborar con sus empleados para mejorar o promocionar sus productos, no anunciar modelos propietarios y no ceder voluntariamente conocimiento matemático ni datos para entrenarlos. Sí permite hablar con la industria sobre los efectos de la IA y debatir en público con sus empleados. Y nombra la práctica que rechaza: «Estas empresas piden a veces a matemáticos que dirijan proyectos de investigación bajo su supervisión para probar las capacidades de sus modelos».

El segundo compromiso, también obligatorio, es no publicar textos matemáticos generados por modelos de IA. El tercero es opcional y da nombre al caucus libre de IA: no usar modelos de IA en la investigación propia. Ahí están 532 de los 808 miembros declarados, entre ellos Peter Scholze, del Max-Planck-Institut für Mathematik.

Lo que no dice también sirve para calibrarla: la membresía es gratuita y las páginas consultadas no detallan su financiación, forma jurídica o fecha de constitución. Su comité organizador funciona a título voluntario, con Max Weinreich (Baruch College, CUNY) como contacto.

El grupo asesor al que apela dijo otra cosa

Los nueve están nombrados uno a uno en su web: François Charles, Camillo De Lellis, Timothy Gowers, Martin Hairer, Nikhil Srivastava, Ulrike Tillmann, Ravi Vakil, Edward Witten y Melanie Matchett Wood, con afiliaciones a distintas instituciones. Sus recomendaciones salen de una consulta con más de 600 respuestas, y ninguno de los nueve figura entre los 808 miembros de la asociación que firma la declaración.

La frase que la declaración le atribuye existe y está donde dice: es el párrafo que abre «Responsible Release of AI-Generated Mathematics», del 29 de septiembre de 2026. «Actualmente, algunos laboratorios de IA frontier están probando problemas matemáticos avanzados en modelos propietarios que siguen siendo inaccesibles para la comunidad científica en general. Nuestras recomendaciones están formuladas teniendo en cuenta este contexto práctico. […] No respaldamos esta práctica y les pedimos que dejen de probar problemas matemáticos avanzados en modelos propietarios».

Dos precisiones. La apertura del grupo habla de «modelos propietarios» que siguen siendo inaccesibles para la comunidad científica en general, y la declaración de la asociación lo resume como «modelos internos». Es una paráfrasis que el propio texto respalda: en su apartado 3, el grupo se refiere al uso de «modelos internos propietarios» por parte de los laboratorios de IA para hacer investigación matemática. Y aunque formula sus recomendaciones teniendo en cuenta ese contexto práctico, no lo da por bueno: pide expresamente a esos laboratorios que dejen de probar problemas matemáticos avanzados en modelos propietarios.

El día antes, 6 de octubre de 2026 —el mismo de la publicación de OpenAI—, el grupo difundió «On OpenAI's Release of Mathematical Results», y en él dice dos cosas a la vez. La primera: «El papel asesor de AGMAI no debe interpretarse como un juicio sobre el impacto de estos resultados ni como un respaldo del proceso por el que OpenAI los obtuvo. No hablamos en nombre de toda la comunidad matemática, y solo la comunidad matemática puede llevar a cabo la evaluación que hace falta».

La segunda va justo después: «Reafirmamos nuestras recomendaciones publicadas sobre publicación responsable. Las hemos discutido con OpenAI y valoramos la disposición de la empresa a implicarse. Aunque consideramos que estas conversaciones son constructivas, corresponde en última instancia a la comunidad matemática evaluar en qué medida se siguieron nuestras recomendaciones». Las dos llevan fecha del 6 de octubre; la declaración de la asociación, del 7, dice que OpenAI ignoró la premisa central del grupo.

Conclusión

Lo que está en disputa no es una cifra. OpenAI publicó un repositorio y sostiene que con ello avanza la disciplina; una asociación profesional responde que soltar más de 700 ficheros de golpe es una demostración de poder; y el grupo asesor al que apela no respalda el proceso y habla con la empresa. Quién decide qué cuenta como matemáticas publicadas: esa es la pregunta de debajo.

Fuentes primarias

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