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Code Review baja al escritorio

La aplicación de escritorio de ChatGPT estrenó el martes 29 de septiembre una vista propia para revisar código: resumen del cambio, diferencias fichero a fichero y un chat al que preguntarle qué riesgo tiene lo que está a punto de entrar. Con GitHub funciona para todo el mundo; con GitLab sigue en preview y no se da por disponible. No se cobra aparte, y OpenAI no ha publicado qué descuenta cada revisión.

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Caricatura de un hombre mayor, calvo y con gafas redondas, que examina con una lupa unos planos extendidos sobre un escritorio de madera bajo un flexo, mientras estira el otro brazo hacia dos tubos metálicos verticales: uno abierto, con el logotipo de OpenAI y una nubecilla de vapor saliendo, y el otro precintado con cinta adhesiva.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • OpenAI presentó el martes 29 de septiembre de 2026, en su DevDay, una vista de revisión de código dentro de la aplicación de escritorio de ChatGPT, que admite cambios repartidos en varios proyectos.
  • La vista muestra la descripción del cambio, los ficheros tocados, los comentarios y el resultado de las comprobaciones automáticas, y permite preguntarle a Codex por el cambio antes de dejar un comentario.
  • Con la revisión automática, Codex da una primera pasada en la nube mientras quien programa no está delante del ordenador.
  • La revisión de GitHub está abierta a todo el mundo; los merge requests de GitLab, solo en preview.
  • La función llega a todos los planes, según el repaso que OpenAI publicó del DevDay, y no tiene tarifa propia: OpenAI no ha publicado qué consumo descuenta una revisión automática.

La revisión de un cambio cabe en una ventana

La aplicación de escritorio de ChatGPT tiene desde el 29 de septiembre su propia vista de revisión, que se ancla en la barra lateral desde los plugins instalados. Dentro hay dos pestañas: un resumen con la descripción del cambio, la actividad, los comentarios y el resultado de las comprobaciones automáticas, y una vista de cambios donde se recorren los ficheros tocados junto a sus diferencias.

Para no perderse entre repositorios, la vista trae una bandeja personal con tres filtros: las revisiones que alguien ha pedido a quien mira, las que se han pedido a su equipo y los cambios escritos por él mismo. Cada propuesta se puede marcar con un alfiler para volver a ella después, y cuando un trabajo viene partido en varias propuestas encadenadas, un apartado del resumen deja saltar de una a otra sin perder el sitio.

Hay detalles pequeños que delatan para quién está hecho: los ficheros se marcan como vistos y la marca se refiere a esa revisión concreta, así que un cambio nuevo la invalida. Y hay un hueco declarado: las descripciones de una propuesta que llevan imágenes adjuntas no se pueden editar desde aquí: hay que abrirlas en GitHub, el servicio de alojamiento de código que posee Microsoft.

Preguntarle por el cambio no publica nada; darle a comentar, sí

El uso que propone OpenAI no es que la máquina apruebe: es preguntarle. En el chat de la propuesta se le describe el comportamiento que se espera y se le pide que explique o investigue el cambio; con «Review with Codex» arranca una revisión en una conversación nueva. La guía insiste en comprobar después el diff y las pruebas que cita, porque lo que devuelve es una pista, no un veredicto.

Esa revisión se puede amoldar al equipo. Hay un panel de instrucciones que se aplica a todas las revisiones —prioriza los cambios de comportamiento, la pérdida de datos, los casos límite sin prueba— y se le pueden enchufar las guías de estilo del equipo a través de las habilidades instaladas y las fuentes conectadas. También se puede pedir que explique el cambio en forma de visualización, de PDF o de cómic, que es la opción que más suena a juguete y la única que viene con botón propio.

Y aquí está la trampa que conviene leer dos veces: revisar en el chat no publica comentarios, ni aprueba, ni funde nada, y los borradores se quedan en la conversación; pero publicar desde el resumen o desde la vista de cambios manda el comentario al servidor de código en el momento, sin esperar al botón de enviar la revisión. El veredicto final —comentar, aprobar o pedir cambios— sigue siendo un botón que aprieta una persona.

La primera pasada la da la nube mientras no hay nadie delante

La otra mitad del anuncio es la revisión automática. Con el conector de Codex instalado, los permisos del repositorio concedidos y las revisiones automáticas activadas, Codex revisa una propuesta de GitHub antes de que su autor la abra y deja los comentarios tanto en GitHub como en la vista de revisión. También se puede disparar a mano escribiendo «@codex review» en la propia propuesta.

Tiene dos ventajas prácticas y un aviso. No hace falta crear ni mantener un entorno en la nube, a diferencia de otras funciones que corren allí, y la pasada ocurre con el ordenador cerrado. El aviso lo pone la documentación: estas revisiones automáticas van por separado de las que se arrancan en el chat de la propuesta, y sus hallazgos hay que cotejarlos con el diff del momento.

Conviene no confundir dos cosas que se llaman parecido. La orden «/review» del terminal y el panel de revisión de la aplicación miran lo que hay en la copia local de trabajo —los cambios sin confirmar, los que ya están preparados para confirmar, un commit suelto, la rama base o lo último que tocó el agente—, con comentarios línea a línea y la posibilidad de aceptar o descartar por ficheros o por trozos. El plugin Code Review, en cambio, trabaja sobre las propuestas ya publicadas en el servidor.

GitHub ya, GitLab todavía en preview

Qué hace Codex en cada plataforma y en qué estado está
Plataforma y función Qué hace Estado publicado Qué hace falta
GitHub, revisión en la vista de escritorio Resumen, ficheros cambiados, comentarios, comprobaciones y chat sobre el cambio Disponible de forma general Conectar la cuenta con acceso al repositorio
GitHub, revisión automática en la nube Una primera pasada antes de abrir la propuesta; los comentarios salen en GitHub y en la vista Disponible, pero hay que activarla Conector de Codex, permisos del repositorio y revisiones automáticas encendidas; sin entorno de nube
GitLab, merge requests en la vista de escritorio Leer y comentar el merge request desde la misma vista En preview; no se da por disponible Conectar la cuenta con acceso al repositorio
GitLab, revisión en la nube Disparar la revisión con «@codex review» o de forma automática en cada merge request Sin estado propio publicado; se describe en una guía aparte La configuración de GitLab que detalla esa guía
Estados tal como los publica OpenAI en su documentación de Code Review, consultada el 1 de octubre de 2026. Lo que está en preview no se da por disponible.

El reparto de estados está escrito en la documentación sin rodeos: la revisión de código de GitHub está disponible para todo el mundo y los merge requests de GitLab dentro de Code Review siguen en preview, es decir, en pruebas y no para darlo por hecho. Para disparar revisiones en la nube desde GitLab, con «@codex review» o de forma automática en cada merge request, OpenAI remite a una guía aparte.

En coste, la pieza es sencilla por arriba y opaca por abajo. La ficha de Code Review en el resumen de anuncios la da disponible en todos los planes, y OpenAI no le ha puesto precio aparte: no hay licencia de Code Review ni tarifa por revisión. Lo que tampoco ha publicado es qué consume: ni cuánta cuota de Codex gasta una revisión automática en la nube, ni cuántas caben en un plan, ni qué ocurre al pasarse. El mecanismo general que sí tiene publicado es el de siempre: primero se gasta lo incluido en la suscripción y después se tira de créditos, si la cuenta los tiene encendidos.

Queda también un detalle de permisos que decide quién puede usarlo: al abrir la vista hay que conectar la cuenta del servidor de código con un usuario que tenga acceso al repositorio, y las revisiones automáticas dependen de los permisos que se le hayan dado al conector en ese repositorio.

Conclusión

El movimiento tiene menos de escaparate y más de costumbre: la revisión es el cuello de botella de cualquier equipo que deja escribir código a un agente, y lo que OpenAI ha hecho es ponerla donde ya está abierta la ventana. Lo prudente de la función es que no aprueba nada sola; lo incómodo es que un comentario publicado desde la vista sale disparado al servidor sin red de seguridad. Y con GitLab, todavía no conviene contar.

Fuentes primarias

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