Ciencia

BSC y Almirall: una piel virtual contra las enfermedades raras

El Barcelona Supercomputing Center (BSC) y la farmacéutica Almirall, las dos con sede en Barcelona, trabajarán tres años juntas para aplicar la supercomputación y la inteligencia artificial a la dermatología médica. Lo concreto del plan es simular piel por ordenador y fabricar datos sintéticos para estudiar las enfermedades cutáneas raras, aquellas en las que apenas hay pacientes a los que observar. Un consorcio público y una empresa cotizada, los dos desde Cataluña.

Recibe el resumen diario de IA

Cada mañana, lo esencial de la inteligencia artificial en tu correo, sin humo. Al día con la IA.

Frecuencia:

BSC y Almirall: una piel virtual contra las enfermedades raras
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • El BSC-CNS y Almirall desarrollarán juntos nuevas metodologías computacionales para la investigación en dermatología, con computación de altas prestaciones e inteligencia artificial.
  • El acuerdo dura tres años, prorrogables a un cuarto, y moviliza a cuatro grupos del Departamento de Ciencias de la Vida del BSC.
  • Tres ejes declarados: identificar dianas terapéuticas, diseñar fármacos con inteligencia artificial y aplicar datos sintéticos a las enfermedades raras de la piel.
  • Las simulaciones deben predecir cómo se comportan las moléculas nuevas: según ambas partes, eso abarata la investigación y ayuda a reducir la experimentación con animales.

Tres años para llevar la supercomputación a la piel

El Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) y Almirall, S.A. desarrollarán juntos nuevas metodologías computacionales para la investigación en dermatología. El acuerdo dura tres años, prorrogables a un cuarto, y pone a trabajar a cuatro grupos del Departamento de Ciencias de la Vida del BSC, con experiencia en genómica, biología computacional, modelización molecular y aprendizaje automático.

El trabajo se ordena en tres ejes: identificar dianas terapéuticas, diseñar fármacos con inteligencia artificial y aplicar datos sintéticos a las enfermedades raras de la piel. Debajo de los tres late el mismo objetivo: entender los mecanismos moleculares de las enfermedades de la piel para acelerar el hallazgo de fármacos.

No sale de la nada. Continúa el acuerdo de colaboración científica y la entrada de Almirall en «BSC Connects», el programa con el que el centro impulsa la colaboración público-privada, ambos firmados este año. El proyecto contempla además generar datos biomédicos nuevos y publicar de forma conjunta los hallazgos.

Leer más: Barcelona Supercomputing Center — nota de prensa del acuerdo con Almirall (16 de septiembre de 2026) ↗

Un consorcio público y una farmacéutica cotizada

El BSC-CNS es el centro público de supercomputación de referencia en España y alberga MareNostrum, el mayor supercomputador del país. No lo sostiene una sola administración: es un consorcio del Gobierno de España, la Generalitat de Cataluña y la Universidad Politécnica de Cataluña. Su Departamento de Ciencias de la Vida, que dirige Alfonso Valencia, aporta los cuatro grupos.

La nota, eso sí, no dice qué máquina hará los cálculos: habla de computación de altas prestaciones e inteligencia artificial, sin asignar ningún equipo al proyecto.

Almirall, S.A. es una farmacéutica española con sede en Barcelona, especializada en dermatología médica y cotizada en la Bolsa española con el código ALM. No es un socio académico: es una empresa con accionistas que pone su equipo de investigación y los datos biológicos de su especialidad.

Donde no hay pacientes suficientes, se fabrican los datos

Lo más singular del acuerdo son los gemelos digitales de piel y los datos sintéticos. Ambos apuntan al mismo punto ciego: las enfermedades cutáneas raras, donde la investigación se atasca porque hay muy pocos datos clínicos. Sin pacientes a los que seguir no hay material para entrenar un modelo.

El plan es llenar ese hueco con simulación. Según el BSC, esas simulaciones avanzadas permitirán predecir con precisión cómo se comportan las moléculas nuevas, lo que acelera el desarrollo de tratamientos y abarata la investigación. Y el centro declara un efecto que no es menor: contribuir a reducir la experimentación con animales.

El horizonte es la medicina de precisión: tratamientos ajustados a la genética, la edad o el sexo de cada paciente. Llegar ahí exige analizar datos biológicos complejos, y ese es el trabajo que el BSC espera hacer con el equipo de Almirall.

Las dos partes reivindican Barcelona como polo biomédico

Mateo Valero, director del BSC, encuadra el acuerdo en la línea del centro: «Aplicar inteligencia artificial y supercomputación abre nuevas vías para acelerar el descubrimiento de tratamientos y avanzar hacia una medicina más personalizada, con un impacto potencial directo en la vida de los pacientes».

Marco Caraglia, director general de Almirall Iberia, sostiene que la alianza «refleja la manera de innovar de la compañía, en la que la colaboración es clave para hacer avanzar la atención sanitaria», y reivindica el lugar: «refuerza el papel de Barcelona y de España como polos de referencia en investigación biomédica y tecnológica». Alfonso Valencia añade que unir las capacidades de ambas entidades «nos coloca en la vanguardia científica de la biomedicina y consolida el potencial científico local en un ámbito clave para Europa».

Marc Soriano, director ejecutivo de Portfolio y Relaciones Externas de I+D de Almirall, concreta qué espera la empresa: «La alianza con el BSC nos permitirá aprovechar al máximo el potencial de la inteligencia artificial para atender necesidades médicas no cubiertas e identificar nuevos enfoques terapéuticos».

Queda mucho sin decir. La nota no pone importe al acuerdo, no nombra ninguna de las enfermedades raras que se estudiarán y no apunta plazo para que un tratamiento llegue a la farmacia. Tampoco explica cómo se validarán los datos sintéticos, la pregunta que decide si esto sirve.

Conclusión

Un acuerdo a tres años entre un consorcio público y una empresa cotizada no se juzga el día de la firma, sino por lo que deja: los datos biomédicos nuevos que promete generar y las publicaciones científicas conjuntas que ambas partes se han comprometido a firmar. Si la piel simulada cumple, el resultado no será solo un fármaco antes, sino menos animales en el laboratorio y una vía para estudiar enfermedades que hoy se quedan sin investigar.

Fuentes primarias

Comentarios

Sé respetuoso. Los comentarios se moderan.

    Recibe el resumen diario de IA

    Cada mañana, lo esencial de la inteligencia artificial en tu correo, sin humo. Al día con la IA.

    Frecuencia:

    ← Volver al blog