Política
El Gobierno chino responde al plan para frenar la IA: el alarmismo «no beneficia a nadie»
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha contestado este lunes a las propuestas de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial. Es la primera respuesta oficial de Pekín: hasta ahora solo habían hablado los medios. Llega un día después de que el ministro de Seguridad del Estado señalara modelos estadounidenses por su nombre, y a diez días de la visita de Xi Jinping a la Casa Blanca.
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En resumen
- Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, respondió el lunes 14 de septiembre al ser preguntado por el respaldo de Sam Altman y Elon Musk al plan de frenar el desarrollo de la IA: el alarmismo y la competencia maliciosa, dijo, no benefician a nadie.
- Un día antes, el ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, firmó un artículo que atribuye a "hostile forces" el uso de la IA contra las infraestructuras críticas chinas y cita dos modelos estadounidenses por su nombre.
- El Global Times llamó al plan «guerra fría silenciosa de la IA» el 13 de septiembre, y el 14 recogió las críticas de expertos chinos que lo califican de "inappropriate", "groundless" y "hostile".
- Desde su campo de golf de Doonbeg (Irlanda), Trump habló ese mismo fin de semana de poner límites, pero no concretó ninguna norma: "quien gane con la IA, gana".
- Estados Unidos y China tienen previsto un diálogo sobre los riesgos de seguridad de la IA frontier a mediados de septiembre, y una cumbre entre Trump y Xi Jinping el día 24 en la Casa Blanca.
Pekín contesta por dos vías en veinticuatro horas
A Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, le preguntaron en la rueda de prensa del lunes por las propuestas de Sam Altman y Elon Musk de frenar el desarrollo de la IA, y empezó por el manual: el asunto "concerns the common well-being of all humanity" (atañe al bienestar común de toda la humanidad) y todas las partes deberían promover un enfoque "open, inclusive, universally beneficial, and ethically sound" (abierto, inclusivo, universalmente beneficioso y éticamente sólido).
La segunda frase es la que cuenta: "Fearmongering and engaging in confrontation and malicious competition will only disrupt the global AI governance process and serve no one's interests" (el alarmismo y el recurso a la confrontación y a la competencia maliciosa solo entorpecerán la gobernanza global de la IA y no beneficiarán a nadie). Detrás está una preocupación concreta: que Washington acabe usando la seguridad de la IA para imponer a China más restricciones.
El domingo había llegado el mensaje duro por otra puerta. Chen Yixin, ministro de Seguridad del Estado, firmó un artículo sobre amenazas de ciberseguridad potenciadas por "hostile forces" (fuerzas hostiles) y, cosa rara, citó modelos por su nombre: el lanzamiento de "'Claude Mythos' and 'GPT-5.5-Cyber' by US tech companies" estaría disparando "the efficiency of network vulnerability discovery, malware development, and weaponization capabilities" (la eficiencia con que se descubren vulnerabilidades de red, se desarrolla software malicioso y se convierte todo ello en arma).
Ciertos países y organizaciones, sigue Chen, pueden ya "rapidly mine vulnerabilities in bulk" y "execute complex hacking operations" (extraer vulnerabilidades masivamente y ejecutar intrusiones complejas), lo que "dramatically lowers the technical threshold and cost of launching cyberattacks" (rebaja drásticamente el umbral técnico y el coste de un ciberataque) contra las infraestructuras de información críticas chinas.
El plan al que responden pedía ampliar la ventaja sobre China
Conviene ver a qué se responde. El plan es el ensayo que Amodei publicó el sábado 12 de septiembre, y la frase que ha centrado la réplica es la que reproduce el propio Global Times: "they would slow China's progress enough to widen America's lead significantly" (frenarían el avance de China lo suficiente como para ampliar significativamente la ventaja de Estados Unidos). La moderación del ritmo venía, pues, con un objetivo competitivo explícito.
El editorial del 13 de septiembre, "Targeting China's AI: US 'tech right' unfolds Cold War playbook", lo despacha en una línea: "This 'silent AI Cold War' is hypocritical and short-sighted" (esta 'guerra fría silenciosa de la IA' es hipócrita y miope). Para el periódico, el plan busca "curb China's AI development through technological barriers and regulatory monopolies" y "exclude China from the global AI governance system" (contener el desarrollo de la IA china con barreras tecnológicas y monopolios regulatorios, y excluirla del sistema global de gobernanza).
Una segunda pieza, del lunes 14, recoge las críticas de expertos chinos que tachan las propuestas de "inappropriate", "groundless" y "hostile" y sostienen que el asunto es "less about safety than about consolidating control over AI technology" (menos una cuestión de seguridad que de consolidar el control sobre la tecnología). Y niegan la acusación que más escuece: que las empresas chinas estén destilando modelos estadounidenses a escala industrial es, dicen, "groundless" (infundado).
Trump habla de poner límites y no concreta ninguno
La Casa Blanca daba mientras tanto la nota opuesta, y en un escenario poco solemne. El 13 de septiembre, en Doonbeg (Irlanda), tras ver el Irish Open en su propio campo de golf, Trump dijo a los periodistas: "We can put guardrails, we can do this and that, but I think you have a lot of negative forces that are bringing it up that … shouldn't be bringing it up" (podemos poner límites, podemos hacer esto y lo otro, pero creo que hay muchas fuerzas negativas sacando el tema que … no deberían sacarlo).
No mencionó ninguna norma, ni un plazo, ni un organismo. Sí sostuvo que Estados Unidos va por delante de China, y resumió su posición en cuatro palabras: "whoever wins with AI wins" (quien gane con la IA, gana). El contraste con Guo es casi geométrico: China habla de gobernanza global; Washington, de carrera.
El Congreso empuja en la dirección contraria
El presidente no manda solo en esto, y el calendario juega en su contra: su mandato se acerca al final y los demócratas tienen opciones de ganar la Cámara de Representantes, y quizá el Senado, en las elecciones de mitad de mandato de dentro de dos meses. Barack Obama ha instado a los líderes del partido a centrarse en la supervisión de la IA, y Bernie Sanders, senador por Vermont, ha registrado una proposición de ley que llevaría a prisión a quien intentara construir sistemas de IA más inteligentes que los humanos.
Del otro lado hay pulso, no bloqueo. Mike Johnson, presidente de la Cámara, pide una reunión amplia con la industria y avisa de que el Congreso no debe caer en el pánico ("panic"); los demócratas de la Cámara harán de la IA una prioridad en su reunión del martes. Y Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, admite que hacen falta medidas de seguridad pero rechaza perder ventaja frente a China: exactamente el nudo que Pekín señala.
Un diálogo a mediados de mes y una cumbre el 24 de septiembre
Todo esto ocurre con dos citas encima. La primera es un diálogo entre Estados Unidos y China sobre riesgos de seguridad de la IA frontier previsto para mediados de septiembre de 2026, según adelantó Reuters el 4 de septiembre: es decir, estos mismos días, y con ambas partes acabando de fijar posiciones en público.
La segunda es mayor. Xi Jinping visita la Casa Blanca a finales de mes, con la cumbre fijada para el 24 de septiembre, y la inteligencia artificial estará en la agenda. Eso convierte lo dicho este fin de semana en algo más que retórica: es la posición de partida de una negociación que empieza dentro de diez días.
Conclusión
Lo nuevo hoy no es que a Pekín le disguste el plan, sino que lo diga su Ministerio de Asuntos Exteriores desde un atril, con el ministro de Seguridad del Estado nombrando modelos estadounidenses veinticuatro horas antes. China ha elegido responder en dos registros a la vez: el multilateral, que reclama gobernanza compartida, y el de seguridad nacional, que acusa. Enfrente, un presidente que habla de ganar y un Congreso que quiere supervisar. Si algo de esto era negociable, o solo posicionamiento, se verá el 24 de septiembre, cuando ambos se sienten a la misma mesa.
Fuentes primarias
- Global Times — «Targeting China's AI: US 'tech right' unfolds Cold War playbook» (editorial, 13-09-2026): la 'guerra fría silenciosa de la IA', las barreras tecnológicas y los monopolios regulatorios, y la cita de Amodei sobre ampliar la ventaja estadounidense ↗
- Global Times — expertos chinos sobre las propuestas (14-09-2026): «inappropriate», «groundless» y «hostile», y la negativa a la destilación a escala industrial de modelos estadounidenses ↗
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