Ciberseguridad

LLMjacking: la factura llega antes que la alarma

Google Threat Intelligence Group (GTIG), el equipo de inteligencia de amenazas de Google, y Mandiant, la filial de ciberseguridad de Google, publicaron el 2 de noviembre los casos de LLMjacking que Mandiant atendió este año: atacantes que, con credenciales de la nube y claves de API robadas, usan modelos de IA a cuenta de empresas ajenas. Según GTIG y Mandiant, hubo cargos de más de 100.000 dólares en un día y de hasta un millón acumulado, y GTIG prevé que los delincuentes prioricen este robo frente a minar criptomonedas con equipos ajenos.

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En un restaurante, un comensal con capucha y gafas de sol se da un festín de platos junto a unas llaves con un llavero en forma de nube, mientras el camarero le entrega la cuenta, larguísima, a una mujer de traje sentada en la mesa de al lado, que la mira sorprendida.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • El 2 de noviembre de 2026, Google Threat Intelligence Group y Mandiant describieron varios incidentes de LLMjacking de este año en Norteamérica, Sudamérica y Asia-Pacífico, sin número de casos ni víctimas con nombre.
  • Según Mandiant, en varios incidentes la víctima ni siquiera tenía activados los servicios de IA: los atacantes los activaron con las claves robadas.
  • Según GTIG, más de 500.000 llamadas en menos de ocho horas alimentaron el servicio de reventa Jet Night, que cargó a la víctima casi un millón de dólares en tokens.

Gastar a cuenta de otro

Google Threat Intelligence Group (GTIG), el equipo de inteligencia de amenazas de Google, publicó el lunes 2 de noviembre en el blog de Google Cloud un informe firmado con Mandiant, una empresa estadounidense de ciberseguridad especializada en respuesta a incidentes e inteligencia de amenazas. Google completó su compra el 12 de septiembre de 2022 y la integró en Google Cloud manteniendo la marca.

Según GTIG, Mandiant atendió en 2026 varios incidentes de este tipo, con distintos proveedores de nube y de modelos, en organizaciones de Norteamérica, Sudamérica y Asia-Pacífico de los sectores financiero, comercio minorista, tecnología y transporte.

Según GTIG y Mandiant, en algunos incidentes los cargos fraudulentos superaron los 100.000 dólares en un solo día, y en algunas organizaciones el total llegó a un millón de dólares antes de que se revocara el acceso. No hay víctimas con nombre ni confirmación independiente de estas cifras.

Una cuenta que se dispara en horas

Según GTIG, frente al consumo gradual del criptosecuestro, el LLMjacking puede disparar los cargos en cuestión de horas. Una razón, según Mandiant: en varios incidentes la víctima ni tenía activados los servicios de modelos. Con las claves robadas, el atacante los activó —el informe cita Bedrock, de la nube de Amazon, y la API de Gemini, de Google— y generó facturas enormes en minutos u horas.

Según GTIG, otro atacante suscribió las cuentas de la víctima al pago por uso con modelos de gama alta y, para sortear los límites, creaba y borraba sin parar cuentas de servicio de vida corta («burn and rotate») mientras revisaba el panel de facturación del proveedor de la nube para vigilar el gasto.

Las llaves, robadas o a la vista

Según GTIG, la vía de entrada dominante son las credenciales de la nube expuestas o robadas: credenciales de gestión de identidades y accesos (IAM, identity and access management), claves de cuentas de servicio, tokens de acceso personal de GitHub y tokens de sesión activos.

Hay otras dos, según GTIG. Una, servidores de Ollama —un programa de código abierto para ejecutar modelos en un equipo propio— abiertos a internet, donde un atacante llamaba a /api/create para registrar sus propios modelos. Otra, claves de API publicadas en repositorios públicos de GitHub, que un grupo comprobaba con peticiones de un solo token (max_tokens=1) para no disparar las alertas de volumen.

Ya dentro, según GTIG, inyectaban claves SSH y creaban cuentas, en un caso disfrazadas de «utilidades internas de optimización de facturación».

UNC6993 y el portal falso

UNC6993 es el identificador con el que el informe designa a uno de los grupos atacantes. Según GTIG, a mediados de 2026 entró en la nube de una víctima por una clave de cuenta de servicio mal configurada y se dio acceso a una API de modelos. Montó además una página falsa de alta en un grupo de usuarios de un servicio de modelos que hacía pegar a la víctima el JSON con su token de acceso activo; con él se saltaba la contraseña y la MFA.

Según GTIG, el grupo intentó crear más claves y activar servicios, y acumuló «rápidamente» más de 100.000 dólares en cargos. Usaba herramientas de código abierto como new-api y gcli2api, probablemente para juntar claves robadas, y GTIG «cree» que vende ese acceso en tiendas clandestinas.

Jet Night: barra libre a precio de saldo

Lo que cuesta un plan «ilimitado»
Plan Precio al mes
«Ilimitado» de Jet Night Unos 60 dólares
Servicio de consumo equivalente Entre 100 y 250 dólares
Datos según Google Threat Intelligence Group (02-11-2026).

Jet Night (jet-night.com) es un servicio de reventa de tokens. Según GTIG, un atacante hizo más de 500.000 llamadas en menos de ocho horas con claves robadas de API de proveedores externos para alimentarlo, y Jet Night cargó a la víctima casi un millón de dólares.

Según GTIG, su plan «ilimitado», con supuesto acceso a modelos frontier, cuesta mucho menos que un servicio equivalente, y por eso cree que solo es rentable con claves robadas. Ha anunciado en Telegram varias caídas que GTIG atribuye, «probablemente», a que las víctimas revocan las claves.

Otro actor, según GTIG, abrió puntos de acceso públicos a varios modelos frontier rebautizados bajo el alias D1337-KAIROS, instaló en la nube de la víctima una puerta trasera con Manus, un entorno de agentes, activó máquinas con GPU potentes y pidió más cuota. GTIG no da cifra de gasto.

La pasarela, otra puerta abierta

LiteLLM, del proyecto de código abierto BerriAI/litellm, es una pasarela de IA que permite llamar a más de cien API de modelos con control de gasto. Según GTIG, un segundo grupo obtuvo de quien había entrado claves virtuales ya comprobadas de la LiteLLM de la víctima y explotó un fallo en /key/regenerate, registrado como CVE-2026-40217 en el catálogo CVE (Common Vulnerabilities and Exposures), para convertirlas en credenciales de administrador maestro (PROXY_ADMIN). El informe no detalla su gravedad, las versiones afectadas ni la versión que lo corrige.

Según GTIG, es una división del trabajo: unos consiguen el acceso y otros lo revenden con los «LLM Mixers», pasarelas ilícitas que juntan claves robadas, miden el uso y ocultan el origen de las peticiones. Publica dos dominios como indicadores: jet-night.com y newapi.pro.

Cuatro formas de cobrarle la IA a otro

Cuatro formas de cobrarle la IA a otro
Caso Cómo entró Qué hizo Cuánto costó a la víctima
UNC6993 Clave de cuenta de servicio mal configurada y página falsa para robar tokens de sesión Intentó activar servicios y crear más claves; GTIG cree que revende el acceso Más de 100.000 dólares
Jet Night (servicio de reventa) Claves robadas de API de proveedores externos Más de 500.000 llamadas en menos de 8 horas Casi 1 millón de dólares
D1337-KAIROS Acceso a la nube de la víctima Abrió accesos públicos a modelos frontier bajo su alias, instaló una puerta trasera con agentes y activó GPU potentes No consta
Grupo que explotó LiteLLM Claves virtuales obtenidas de quien entró primero Fallo CVE-2026-40217 para hacerse administrador de la pasarela No consta
Casos descritos por Google Threat Intelligence Group y Mandiant (02-11-2026), sin nombre de víctimas. En el conjunto de incidentes, más de 100.000 dólares en un solo día y hasta un millón acumulado en algunas organizaciones.

El informe no da el nombre de ninguna víctima y, entre estos cuatro casos, solo detalla la factura de dos.

Lo que recomiendan vigilar

GTIG y Mandiant piden tratar cualquier activación no autorizada de un servicio de modelos como un «evento de seguridad crítico»; en Google Cloud, por ejemplo, alertar ante el método EnableService sobre la plataforma de agentes de Gemini. Según GTIG y Mandiant, allí los registros de acceso a datos (Data Access logs), que muestran el uso de los modelos, vienen desactivados por defecto por su volumen y coste, y hay que activarlos a mano.

Proponen además límites de gasto y cuotas por modelo, claves acotadas para que una de un modelo barato no sirva para los caros, escanear el código en busca de secretos, vigilar las peticiones de un solo token, parchear pasarelas como LiteLLM y exigir MFA resistente al phishing.

Conclusión

Según GTIG y Mandiant, unas claves robadas bastan para activar servicios que la víctima ni usaba y cargarle más de 100.000 dólares en un día, mientras otros revenden ese acceso a precio de saldo. GTIG prevé que los delincuentes prioricen cada vez más este robo frente al criptosecuestro y pasen la factura antes de que se detecte la intrusión. Sus recetas: topes al gasto y vigilar quién enciende los modelos.

Fuentes primarias

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