Economía

KPMG: el secreto para ganar dinero con la IA es aburrido

El informe que mide quién gana dinero con la IA se lo encarga a sí misma KPMG, la red mundial de auditoría y consultoría, que además vende la receta. Publicó su Global AI Pulse del tercer trimestre en septiembre, con nota de prensa del 24 desde Londres, y lo que separa a quien ya declara retornos de quien sigue haciendo pruebas no es el modelo: es la capa de harness de IA formal, la ciberdefensa y el control del coste. Son 2.131 directivos de 20 países, España incluida, contando lo que dicen que hacen.

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Viñeta: en una cocina, un fontanero con la camisa remangada está agachado delante del mueble abierto del fregadero y, sonriendo de medio lado, pone la mano sobre una llave de paso dorada instalada en la tubería. Debajo del seno del fregadero se ven el sifón, un tramo de tubo transparente con agua dentro y un calderín. A la derecha, un hombre alto y delgado de traje verdoso se inclina hacia delante con cara de susto, las manos en las rodillas, mirando lo que hay debajo.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • KPMG publicó su Global AI Pulse del tercer trimestre en septiembre de 2026: nota de prensa del 24 desde Londres y trabajo de campo cerrado el 26 de agosto.
  • Encuestó en línea a 2.131 altos directivos de 20 países, España incluida, del 23 de julio al 26 de agosto. La comparación por madurez no usa toda la muestra: son 268 organizaciones en experimentación contra 208 que declaran ROI establecido.
  • La mayor distancia entre los dos grupos es la capa de harness de IA formal: la tiene el 86 % de las que declaran retornos y el 31 % de las que experimentan.
  • La inversión media prevista para los doce meses siguientes sube a 210 millones de dólares, un 13 % más que los 186 del primer trimestre; Europa, Oriente Medio y África es la región que más acelera, de 157 a 203.
  • El 89 % declara valor medible de la IA y solo el 12 % lo compara con lo que cuesta. Son autodeclaraciones, y KPMG dice haber usado IA para sintetizar, explorar los datos, estructurar el contenido y revisar la redacción.

La mayor distancia está en la capa que rodea al modelo

Lo que separa a quien gana dinero con la IA de quien sigue experimentando
  • Experimentando
  • Con ROI establecido
Experimentando · Capa de harness: 31porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Capa de harness: 86porcentaje de organizaciones Capa de harness Experimentando · Agentes: 15porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Agentes: 48porcentaje de organizaciones Agentes Experimentando · Ciberdefensa: 8porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Ciberdefensa: 58porcentaje de organizaciones Ciberdefensa Experimentando · Ciberseguridad: 36porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Ciberseguridad: 71porcentaje de organizaciones Ciberseguridad Experimentando · Soberanía: 8porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Soberanía: 53porcentaje de organizaciones Soberanía Experimentando · Panel de coste: 43porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Panel de coste: 77porcentaje de organizaciones Panel de coste Experimentando · Aprobación: 50porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Aprobación: 73porcentaje de organizaciones Aprobación Experimentando · Tope de tokens: 31porcentaje de organizaciones Con ROI establecido · Tope de tokens: 46porcentaje de organizaciones Tope de tokens
Ver los datos en tabla
Capa de harnessAgentesCiberdefensaCiberseguridadSoberaníaPanel de costeAprobaciónTope de tokens
Experimentando 31porcentaje de organizaciones15porcentaje de organizaciones8porcentaje de organizaciones36porcentaje de organizaciones8porcentaje de organizaciones43porcentaje de organizaciones50porcentaje de organizaciones31porcentaje de organizaciones
Con ROI establecido 86porcentaje de organizaciones48porcentaje de organizaciones58porcentaje de organizaciones71porcentaje de organizaciones53porcentaje de organizaciones77porcentaje de organizaciones73porcentaje de organizaciones46porcentaje de organizaciones
Medidas, en el orden del gráfico: capa de harness de IA formal, transversal o de toda la empresa; adopción significativa de agentes de IA entre los empleados; ciberdefensa asistida por IA ya implantada; ciberseguridad y seguridad del dato dentro del presupuesto de IA; estrategia de soberanía de modelos de ámbito empresarial; cuadros de mando del coste de la IA; revisión de coste en la aprobación; presupuestos de uso o de tokens. Las dos series son submuestras, no el total: 268 organizaciones en fase de experimentación y 208 que declaran ROI establecido, de los 2.131 encuestados. Las cifras están repartidas por las páginas 3, 4, 17, 18, 21 y 22 del informe; no hay una sola tabla que las traiga juntas. Son prácticas que los directivos declaran tener, no comprobadas por nadie.

Entre las organizaciones que dicen haber alcanzado retornos con la IA, el 86 % opera una capa de harness formal, transversal o de toda la empresa; entre las que siguen en fase de pruebas, el 31 %. Son 55 puntos, la brecha más ancha del informe, y la forma se repite en las siete medidas siguientes: agentes, ciberdefensa, presupuesto de seguridad, soberanía de modelos y las tres de control de coste.

Ninguna de las ocho habla de qué modelo se compra. Hablan de la instalación que lo sostiene: quién puede usarlo, con qué datos, con qué vigilancia y con qué factura. Lo que separa a los dos grupos no se compra, se monta.

La comparación no enfrenta 2.131 respuestas contra 2.131. «Experimentación» es la segunda de las seis fases de madurez del informe —pruebas y pilotos—, con 268 organizaciones; «ROI establecido» es la sexta, la de resultados tangibles, con 208. Y es el propio documento el que pide prudencia: sus movimientos trimestrales, avisa, deben leerse «como dirección, no como salto».

La encuesta la paga y la firma quien vende consultoría de IA

El documento es la tercera entrega trimestral de 2026 del Global AI Pulse, subtitulada «AI at scale: Accountability, resilience and economics», publicación 140611-G. El campo se hizo en línea del 23 de julio al 26 de agosto, y el informe avisa de que sus resultados «reflejan la posición al cierre de agosto de 2026»: nada de lo que dice mide octubre.

Los encuestados son 2.131 altos cargos —presidentes, consejeros delegados, miembros de consejo, directivos de primer nivel y vicepresidentes— de organizaciones con 50 millones de dólares de ingresos globales o más, umbral que sube a 100 millones en diez países. España está entre las veinte geografías de la muestra, pero el informe no publica ningún desglose por país.

Y conviene saber qué clase de documento es: investigación de marca. Ningún encuestador independiente aparece acreditado del trabajo de campo —el diseño es de Evalueserve— y el capítulo final, «How KPMG can help», es una oferta comercial que remata con la plataforma KPMG Velocity. Lo que el informe mide es lo que los directivos dicen que tienen montado; nadie ha ido a verlo.

El informe declara también su propio uso de IA: «se usó de forma selectiva para apoyar actividades como la síntesis, la exploración analítica, la estructuración del contenido y la revisión editorial». La imagen de portada lleva el pie «AI generated image».

Leer más: KPMG International — Global AI Pulse Q3 2026, metodología (pp. 25 y 29-30) ↗

La inversión prevista sube a 210 millones y las regiones convergen

Inversión media prevista en IA para los próximos doce meses
Ámbito Primer trimestre de 2026 (millones de dólares) Tercer trimestre de 2026 (millones de dólares) Variación
Global 186 210 +13 %
Asia-Pacífico 245 246 0 %
EMEA 157 203 +29 %
América 178 191 +7 %
Media ponderada de la inversión PREVISTA, ajustada por tamaño de organización y región (página 8 del informe). Es inversión planificada y declarada por los encuestados, no gasto ejecutado. La tabla del informe da 245 millones para Asia-Pacífico en el primer trimestre y su propio texto habla de 246 «sin cambios»: el redondeo es del informe.

La única cifra del informe que no es una práctica declarada, sino un plan, es la del dinero: la inversión media prevista en IA para los doce meses siguientes es de 210 millones de dólares, frente a los 186 del primer trimestre. Un 13 % más —la cuenta sale a 12,9 %— y en forma de media ponderada, ajustada por tamaño de organización y por región.

El movimiento está en el reparto. EMEA —Europa, Oriente Medio y África—, que partía de la cifra más baja, sube un 29 %; América, un 7 %; Asia-Pacífico, que iba en cabeza, se queda donde estaba. Y con la madurez pasa lo mismo: la distancia entre la región que más ha escalado la IA y la que menos se ha estrechado de 16 a 8 puntos desde el primer trimestre.

Casi todos ven valor y casi nadie lo pone al lado de la factura

Del valor declarado a la comparación con el coste
Lo que declara la organización Porcentaje de la muestra
Obtiene valor medible de la IA 89 %
Revisa los costes al aprobar una iniciativa de IA 61 %
Vigila los costes de la IA en operación 59 %
Compara de forma consistente el valor con el coste 12 %
Porcentajes sobre el total de la muestra, 2.131 encuestados (páginas 20 a 22 del informe). La última fila sube al 48 % entre las organizaciones que declaran ROI establecido; el informe no la preguntó a las que están en fase temprana.

El informe encadena cuatro declaraciones que, puestas en fila, dibujan un embudo elocuente: casi todos ven valor en la IA, seis de cada diez revisan los costes antes de aprobar una iniciativa, algo menos los vigilan cuando ya está en marcha y casi nadie pone valor y factura en la misma hoja.

Entre las organizaciones que ya declaran retornos, la comparación consistente del valor con el coste sube al 48 %. Ojo con ese 48 %, porque en el informe hay dos y no son la misma medida: el otro es el de la adopción significativa de agentes entre los empleados. Los dos salen del grupo de ROI establecido, no del conjunto.

La práctica menos extendida de las ocho medidas es también la más concreta: los presupuestos de uso o de tokens. Es la única que no llega a la mitad en el grupo que declara retornos y la que menos separa a los dos grupos, quince puntos. Ponerle un techo al gasto por uso es lo que menos se ha hecho a los dos lados de la brecha.

La soberanía de modelos se cuela en el cuadro de mando

Soberanía de modelos: cuánta gobernanza formal hay declarada
Lo que declara la organización Porcentaje de la muestra
Estrategia de ámbito empresarial bajo revisión periódica 21 %
Criterios formales en la mayoría o en parte de las decisiones 51 %
Ha retrasado o recortado algún despliegue por soberanía 8 %
Porcentajes sobre el total de la muestra, 2.131 encuestados (página 18 del informe). La última fila responde a otra pregunta: no es el 8 % del gráfico, que es el de las organizaciones en fase de experimentación con una estrategia de soberanía de ámbito empresarial.

Soberanía de modelos: el 21 % de las organizaciones mantiene una estrategia de ámbito empresarial bajo revisión periódica y otro 51 % aplica criterios formales a la mayoría o a parte de sus decisiones. En el conjunto de la muestra, en cambio, solo el 8 % dice haber retrasado o recortado un despliegue por soberanía: se habla bastante más de lo que se frena.

El informe la define como el grado de control jurisdiccional que una organización tiene sobre los modelos de los que depende: dónde se desarrollan, dónde se alojan y bajo qué ley se gobiernan. Y añade una advertencia que vale su peso: la definición es descriptiva y la encuesta no se la dio a los encuestados, que contestaron con el término tal cual. Cada directivo respondió con su propia idea de soberanía.

La seguridad aparece por dos vías entre las ocho medidas, y las dos separan mucho a los grupos: la ciberdefensa asistida por IA ya implantada y la ciberseguridad y la seguridad del dato como partidas con presupuesto propio dentro del gasto en IA. En el grupo que declara retornos las dos son mayoritarias; en el que experimenta, la primera es casi inexistente.

Conclusión

Un informe que mide qué hace falta para escalar la IA y que lo firma quien vende exactamente eso se lee con la mano en la cartera: son autodeclaraciones de directivos, recogidas por la propia firma y resumidas con ayuda de IA. Pero el retrato que sale de sus ocho pares de cifras es poco lucido y por eso mismo creíble: lo que distingue a quien saca dinero de la IA no es un modelo mejor, sino controles, permisos, vigilancia y un cuadro de mando de costes. El siguiente escalón que el propio documento deja a la vista tampoco es técnico: casi nadie pone el valor que declara al lado de lo que cuesta.

Fuentes primarias

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