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Política

Trump: La IA ya no es artificial

Donald Trump firmó el martes 29 de septiembre una orden ejecutiva que obliga a la Administración federal de Estados Unidos a decir «Super Intelligence», superinteligencia, donde decía «Artificial Intelligence», aunque la define igual que la ley define hoy la IA. Horas antes, en la Casa Blanca, los líderes de Google, Anthropic, Meta, OpenAI, xAI y Nvidia firmaron un pacto de seguridad de una página: voluntario, sin sanción, sin plazos y redactado en «creemos que cada empresa debería».

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Caricatura de Donald Trump en un salón de la Casa Blanca, tocándose la sien con un dedo mientras enseña orgulloso una hoja empapada que chorrea hasta formar un charco a sus pies; a la derecha, una fila de directivos trajeados aplaude sonriente con los zapatos en el agua.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • La orden manda a las agencias federales usar «Super Intelligence» y «SI» y no reconocer los términos «Artificial Intelligence» y «AI».
  • El nombre cambia y la cosa no: «Super Intelligence» hereda la definición legal de «artificial intelligence», y hay 60 días para proponer una nueva.
  • El pacto pide cuatro capas de controles y auditorías, pero no nombra auditor, no fija plazos ni prevé sanción.
  • Firmaron Trump, Pichai, Amodei, Zuckerberg, Brockman, Musk y Huang. Sam Altman no figura entre firmantes ni asistentes.
  • Trump dijo que el acuerdo es vinculante «moralmente»; el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, lo llamó «voluntario».

Cambia el nombre, no la cosa

La orden se titula «Inaugurating The Era Of Super Intelligence». Su política cabe en una línea: la rama ejecutiva usará «Super Intelligence» y «SI» en lugar de «Artificial Intelligence» y «AI», y «no reconocerá» los términos antiguos «en ningún contexto aplicable». Vale para la correspondencia oficial, las webs, los informes y los documentos de política.

La justificación: las capacidades de los sistemas actuales «superan con mucho» lo que se imaginaba cuando se acuñó el término. Trump lo resumió antes de firmar, en palabras recogidas por elDiario.es, diario digital español que dirige Ignacio Escolar: «Vamos a firmar un documento para cambiar el nombre de la "inteligencia artificial", porque no es artificial. Todos estamos de acuerdo en eso».

La sección 3 desinfla el cambio: a efectos de la orden, «Super Intelligence» significa exactamente lo mismo que la ley federal ya llama «artificial intelligence». Cambia la etiqueta, no lo que designa. Tampoco obliga a retocar reglamentos, contratos ni documentos anteriores.

La definición nueva queda para después: el asistente del presidente para Ciencia y Tecnología tiene 60 días para proponerle un texto legislativo. Publicar la orden lo paga la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, la OSTP. Y la hoja informativa oficial que la acompaña cita, con su nombre de siempre, el «America's AI Action Plan» de julio de 2025.

Leer más: The White House — «Inaugurating The Era Of Super Intelligence» (29-09-2026) ↗

Un pacto de una página que circula como imagen

El segundo documento se titula «White House Accord on Super Intelligence — Joint Commitment on Frontier Responsibilities». Su texto no está en whitehouse.gov. Circula como imagen, publicada en X por Rapid Response 47, cuenta oficial de la Casa Blanca, y compartida por Michael Kratsios, director de la OSTP.

ABC News, la cadena de Disney, contó que pidió a la Casa Blanca una copia oficial y que Trump compartió después una captura. El Washington Examiner, revista conservadora de Washington propiedad del multimillonario Philip Anschutz, lo reproduce íntegro.

Parte de que «cada empresa es responsable de desarrollar su propia tecnología de forma segura», empezando por las que entrenan y despliegan modelos frontier. La fórmula se repite: «creemos que cada empresa debería» aplicar cuatro capas de controles y auditorías.

Las participantes se reunirán «periódicamente» para fijar normas y buenas prácticas. El texto admite que «con el tiempo, puede tener sentido» convertirlo en ley, y cierra con que, lo exija la ley o no, cada firmante se compromete a hacerlo.

Leer más: Michael Kratsios (OSTP) en X — texto del pacto publicado por Rapid Response 47 (29-09-2026) ↗

Cuatro capas y ningún nombre de auditor

Las cuatro capas del pacto, y lo que no dice
Capa Qué pide el texto Quién la controla
1. Controles internos Vigilar capacidades y alineamiento en ciberseguridad, bioseguridad y amenazas químicas, y que los modelos no «hackeen» sistemas La propia empresa
2. Equipo interno Comprobar que controles, monitorización y detección funcionan, y que se corrigen los fallos La propia empresa
3. Auditor o evaluador externo Evaluación independiente de si los controles funcionan No se nombra
4. Comité independiente del consejo Supervisar y recibir informes de los equipos y los auditores; asegurar que se corrigen los fallos El consejo de la propia empresa
Sin sanción, sin plazos y sin nombre de auditor. La redacción es «we believe each company should» («creemos que cada empresa debería»). Fuente: texto del pacto publicado por la Casa Blanca en X el 29-09-2026.

La primera capa pide vigilar las capacidades y el alineamiento de los modelos en ciberseguridad, bioseguridad y amenazas químicas, y asegurar que no «hackeen» sistemas. Las otras tres reparten la vigilancia: equipo interno, auditor externo independiente y comité del consejo.

Lo que el texto no dice pesa tanto como lo que dice. No nombra auditor, no fija plazos, no prevé sanción y no explica quién comprueba que cada empresa cumple. De las cuatro capas, tres quedan dentro de la propia compañía, y el auditor externo lo busca cada una por su cuenta.

Según ABC News, OpenAI y Anthropic ya se habían comprometido a usar evaluadores externos, y «no está claro» que el acuerdo les pida nada distinto. OpenAI, además, renunció el lunes 28 de septiembre a lanzar GPT-6.1 Astra tras suspender sus propias evaluaciones de alineamiento.

Leer más: Washington Examiner — «READ IN FULL: Trump and tech leaders' White House Accord on Super Intelligence» (29-09-2026) ↗

Siete firmas, y la de Altman no está

Firmaron Trump, Sundar Pichai por Google, Dario Amodei por Anthropic, Mark Zuckerberg por Meta, Greg Brockman, presidente de OpenAI, Elon Musk por xAI, de SpaceX, y Jensen Huang por Nvidia, según Nextgov, medio de Washington especializado en la tecnología del Gobierno federal, del grupo GovExec. Sam Altman no figura ni entre los firmantes ni entre los asistentes.

Fue un almuerzo en el Salón Este. Según ABC News, asistieron también Johnson, miembros del Gabinete, Jeff Bezos, de Amazon, y Alex Karp y Shyam Sankar, de Palantir, la empresa estadounidense de análisis de datos para gobiernos y defensa. La misma cadena cuenta que Amodei había cenado con Trump la noche del domingo 27.

Leer más: Nextgov — «White House unveils 'super intelligence' executive order and industry accord» (29-09-2026) ↗

«Moralmente» vinculante

Trump llamó al documento una «constitución» con la que la industria se vigilará sola. ¿Es vinculante? «Moralmente», respondió. ¿Por qué no hacen falta reglas más estrictas? Porque los consejeros delegados «aman» a Estados Unidos. ¿Basta con el amor? «No, requiere esto», dijo señalándose la cabeza, «y son la gente más lista del mundo».

Johnson habló de «una declaración de principios» con «compromisos voluntarios» de la industria, y no anunció ninguna medida para hacerlos cumplir. Zuckerberg lo llamó «un comienzo».

Musk lo definió esa tarde, en la presentación de America.gov, la nueva plataforma federal con IA para acceder a servicios públicos: «Acordamos varias cosas, entre ellas vigilancia conjunta, comités especiales en los consejos y, en general, corregirnos los deberes unos a otros».

Amodei, según Anadolu, la agencia pública turca, pidió trabajar juntos porque «podemos ganar de forma segura si lo hacemos bien». Horas antes de la orden, aún citaba a Trump con la sigla vieja: «whoever wins AI, wins».

Leer más: ABC News — «Trump says AI leaders signed a 'constitution' to police themselves» (29-09-2026) ↗

La Casa Blanca no quiere un regulador

El vicepresidente, JD Vance, defendió la línea del Gobierno: «La solución a algunos de los riesgos de la IA es que ustedes se los tomen en serio, no acudir al Gobierno a pedir un régimen regulador que puede empeorar las cosas». Según Nextgov, descartó un organismo como la FDA, la agencia del medicamento, o la FAA, la de aviación civil, para los modelos frontier.

Johnson añadió: «No podemos tener una moratoria en el desarrollo de la IA, porque perderíamos nuestra ventaja frente a China». Trump, que el 15 de septiembre llamó «hoax» al miedo a la IA y el 23 dijo ante la Asamblea General de la ONU que Estados Unidos «rechaza» un intento global de regularla, esbozó «una especie de comité» de quizá diez personas para vigilar el sector.

De los centros de datos, dijo que las empresas «van a trabajar para que la comunidad esté contenta», quizá «suministrando petróleo y gas». Y lo resumió: «La autorregulación es muy importante».

Leer más: elDiario.es — «Trump rebautiza por decreto la IA como "súper inteligencia"» (29-09-2026) ↗

Conclusión

El martes dejó dos documentos parecidos. Uno cambia cómo habla el Gobierno de Estados Unidos sin cambiar lo que designa; el otro pide controles y auditorías sin decir quién audita ni qué pasa si no se cumplen. En 60 días llegará la propuesta de definición legal de «Super Intelligence»; sin calendario quedan las reuniones de las firmantes y el comité de diez que Trump esbozó. Mientras tanto, la seguridad de los modelos frontier sigue donde estaba: en manos de quien los entrena.

Fuentes primarias

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