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Ciberseguridad

Cien caracteres para asaltar cien webs

Un atacante que escribe en chino lanzó agentes de IA de la plataforma abierta Cairn contra más de 1.200 webs con órdenes de menos de cien caracteres chinos y entró en las de más de cien empresas, entre ellas Deere y SharkNinja, según publicó en exclusiva el 19 de octubre de 2026 la agencia Reuters, del grupo Thomson Reuters, a partir de un informe de la empresa de seguridad NorForge. Cada intrusión costó unos 50 dólares, según la estimación del investigador de NorForge.

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Ilustración: en una calle, el panel de control de un atacante aparece como una valla publicitaria gigante, a la vista de todos, con un mapa de cientos de escaparates de tiendas por el que avanzan pequeños montones de piedras; al pie, junto a un mojón con la palabra «Cairn», el atacante duerme en una tumbona y un investigador lo apunta todo desde la acera. Representa cómo NorForge pudo seguir la operación porque los paneles del atacante estaban abiertos.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • Según Reuters, la campaña empezó el 25 de septiembre de 2026 contra tiendas en línea de Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón.
  • Deere, SharkNinja y una web de un proveedor de Cummins figuran entre las víctimas que identificó Reuters, que no pudo determinar si hubo robo de datos.
  • Según la estimación de Snorre Fagerland, de NorForge, la campaña gastó unos 5.000 dólares en tokens.
  • Los paneles de control de los atacantes estaban abiertos en internet sin protección, y así se vio toda la operación.

Cien caracteres, cien empresas

El atacante apenas trabajó. Según Fagerland, citado por Reuters, encargó la campaña casi entera a agentes de IA, que pasaron horas buscando fallos en las webs elegidas y entrando en ellas por su cuenta. Sus instrucciones eran escuetas: menos de cien caracteres chinos. Las intrusiones logradas solían llevar unas 23 horas.

El informe de NorForge no nombraba a las víctimas. Reuters las identificó por su cuenta revisando la actividad del atacante: entre ellas están Deere —el fabricante estadounidense de maquinaria agrícola John Deere—, SharkNinja, de electrodomésticos, y una web de un proveedor de Cummins, fabricante de motores.

Deere aseguró a Reuters que tomó las «medidas de corrección necesarias» y que no hay «indicios de que se accediera a información sensible». SharkNinja dice que el ataque alcanzó una web aparte con información de soporte de productos y que la amenaza está contenida. Cummins investiga «un posible ciberataque a una web gestionada por uno de nuestros proveedores». Otras dos empresas más pequeñas reconocieron el ataque; las demás no respondieron, según Reuters, que no pudo saber en qué medida las intrusiones acabaron en robo de datos.

Un motor abierto y un vigilante interesado

Cairn es un motor de código abierto para resolver problemas, con licencia AGPL-3.0 para uso personal y educativo (y otra comercial), publicado en GitHub por la cuenta oritera; su autor usa en X el alias «le1xia0». Su documentación lo presenta como un buscador de caminos de propósito general: se le da un punto de partida y una meta, y busca cómo llegar. Su autor acusó recibo, pero no respondió de inmediato a las preguntas de Reuters; en X escribió que su plataforma no se diseñó para atacar y que, si se usa para hacer daño, «no es mi intención».

Quien lo destapó fue Snorre Fagerland, investigador principal de amenazas de NorForge, con casi tres décadas en ciberseguridad. NorForge, una empresa de seguridad para agentes de IA con sede en Palo Alto (California), vende herramientas para supervisar agentes, así que es parte interesada en que se hable de este riesgo.

Según Reuters, desde alrededor del 2 de octubre de 2026 Fagerland fue encontrando unas dos docenas de instalaciones de Cairn usadas con fines maliciosos. NorForge publicó su informe, «Inside Cairn», el 19 de octubre.

Cincuenta dólares por web

La operación, en cifras
Dato Cifra Quién lo da
Webs que intentó asaltar el grupo de habla china Más de 1.200 Reuters
Empresas con la web comprometida Más de 100 Reuters
Proyectos de ataque del mismo grupo Más de 1.100, en 14 paneles NorForge
Tiempo hasta lograr el objetivo Unas 23 horas Reuters y NorForge
Tasa media de éxito de estas herramientas En torno al 10 % NorForge
Gasto en tokens de la campaña Unos 5.000 dólares Estimación de Fagerland, según Reuters
Coste por intrusión lograda Unos 50 dólares Estimación de Fagerland, según Reuters
Coste medio por tarea, incluidas las fallidas Unos 5 dólares Estimación de NorForge
Secretos expuestos en los paneles que seguían siendo válidos 11 % de varios cientos NorForge, con Trufflehog
Las webs atacadas y los proyectos de ataque son unidades distintas y no se suman. Los costes son estimaciones del propio investigador, con incertidumbre considerable según NorForge.

Lo llamativo es el precio. Según Reuters, Fagerland calcula que la campaña consumió unos 5.000 dólares en tokens, unos 50 por intrusión lograda. NorForge da otra estimación con otra unidad, unos 5 dólares por tarea si se cuentan las que fallaron, y advierte de que la incertidumbre es considerable.

Cairn es un sistema multiagente: varios agentes trabajan sobre el mismo objetivo y apuntan lo que descubren en una pizarra común, según NorForge. Qué modelo movía a esos agentes no está confirmado. Según NorForge, todas las tareas de ese grupo las ejecutó un proceso cuyo nombre sugiere Claude Code, la herramienta de programación de la empresa estadounidense de IA Anthropic, con DeepSeek V4.1 Flash, un modelo del laboratorio chino DeepSeek. Es una inferencia por ese nombre, no una comprobación, y no consta respuesta de Anthropic ni de DeepSeek.

El ladrón con la puerta abierta

Todo esto se sabe porque los atacantes se descuidaron. Según NorForge, los paneles de control de Cairn quedaban a menudo abiertos en internet sin ninguna protección, y eso permitió a Fagerland, en palabras de Reuters, mirar por encima del hombro de los delincuentes mientras trabajaban. NorForge contó más de 20 paneles probablemente maliciosos, todos con motivación económica y sin rastro evidente de actividad estatal.

El descuido sale caro a las víctimas. Según NorForge, los paneles guardaban lo que los agentes iban averiguando y también credenciales robadas en otros sitios. Su escáner de secretos encontró «literalmente cientos», y el 11 % seguía siendo válido. Algunos equipos legítimos de ataque simulado, contratados para asaltar a sus propios clientes y probar así su seguridad, también tenían paneles abiertos: «recoger los secretos de tu cliente para publicarlos en internet es una pesadilla», escribe la empresa.

NorForge concluye que los atacantes tampoco están preparados para esta tecnología: con las prisas, se olvidaron de lo básico. Dice que colabora con Reuters para avisar a las víctimas, que intenta que se retiren los paneles y que no publica sus direcciones.

Conclusión

«Es un mundo nuevo», resume Fagerland. Según Reuters, había dado por hecho que los agentes atacantes necesitarían al menos algo de supervisión humana, y ahora le parece evidente que la tecnología ya ha dejado eso atrás. «El avance en este campo es asombroso», dice.

Fuentes primarias

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