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Seis de ocho agentes eligen el modelo por ti

Una comparativa publicada el 1 de octubre de 2026 pone en fila ocho agentes personales y cuatro decisiones que el usuario cree suyas: qué modelo trabaja por debajo, dónde se ejecuta, si el agente entrena con lo que le cuentas y quién puede corregir lo que recuerda de ti. Seis de los ocho eligen el modelo sin preguntar y solo dos dejan traer el tuyo. La publica Every, que desarrolla producto propio en el mismo terreno que mide.

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Viñeta: el mostrador de mármol de una tienda. A la izquierda, un cliente de gabardina, con la nariz y la mandíbula muy exageradas, habla con la boca abierta y las cejas levantadas mientras sostiene en una mano su propio módulo de aluminio —con una cartela de fabricante grabada pero completamente vacía, sin ninguna marca— y en la otra la cartera abierta. Al otro lado del mostrador le atiende la cinta azul del infinito de Meta convertida en personaje, con ojos, sonrisa, brazos y manos enguantadas en blanco: una mano aplasta contra el mármol otro módulo igual y la otra empuja hacia el cliente un cartucho sellado con la cinta de Meta grabada en la carcasa. Al fondo, una estantería llena de cartuchos idénticos, todos con la misma marca.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • La comparativa, publicada el 1 de octubre de 2026, mide ocho agentes personales: DOTS, Gemini Spark, Grok Bot, Hermes, Muse, OpenClaw, Poke e Instinct.
  • Seis de los ocho eligen el modelo por su cuenta. Solo Hermes y OpenClaw dejan traer el tuyo y ejecutarlo en tu propio hardware.
  • Gemini Spark es el único que exige entrenar con tus datos: no hay forma de salirse. Otros cinco lo hacen también, pero se puede desactivar en los ajustes de privacidad.
  • La memoria se arregla de tres maneras según el agente: editándola a mano, discutiéndola por chat o borrando el dato entero, lo único que admiten Instinct y Poke.
  • El análisis de Ethan Mollick del 1 de octubre apunta a otra cosa: no hará falta dirigir agentes como se dirige una empresa, porque se organizan solos.

Ocho agentes y cuatro decisiones ya tomadas

Son dos piezas del 1 de octubre de 2026, publicadas el mismo día: una comparativa que mide ocho agentes personales uno al lado del otro y un análisis de Ethan Mollick —profesor de la Wharton School, la escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania— sobre cómo se trabaja con ellos. Lo demás es anterior y va fechado: el enjambre de agentes de OpenAI que atacó un problema de matemáticas es del 8 de septiembre de 2026.

Los ocho son DOTS, de OpenAI; Gemini Spark, de Google; Grok Bot, de xAI; Hermes, de Nous Research; Muse, de Meta; OpenClaw, al que la comparativa no asigna empresa dueña; Poke, de Interaction / Cognition, e Instinct, de Spear Street. De Nous Research, de Spear Street y de Interaction / Cognition la comparativa solo da el nombre: ni sede, ni tamaño, ni a qué más se dedican.

Dos datos sitúan de qué tamaño es el asunto. Muse, de Meta, es la aplicación número uno de la App Store, así que la decisión de quién elige el modelo no la están tomando cuatro aficionados. Y DOTS, de OpenAI, solo está disponible en cuentas de pago.

Lo que mide la comparativa no es el repaso de funciones, que cambia cada semana, sino cuatro decisiones que vienen tomadas de fábrica.

Quién elige el modelo, y quién se queda con lo que le cuentas

Ocho agentes personales y las cuatro decisiones que no te dejan tomar
Agente Quién elige el modelo ¿Puede entrenar con tus datos? Quién corrige la memoria
DOTS (OpenAI) Lo elige el agente Sí, salvo que te salgas por los ajustes; los datos de empresa quedan excluidos por defecto Se corrige por chat
Gemini Spark (Google) Lo elige el agente Lo exige: no hay forma de salirse Se corrige por chat
Grok Bot (xAI) Lo elige el agente Sí, salvo que te salgas por los ajustes Se corrige por chat
Hermes (Nous Research) Puedes traer el tuyo y ejecutarlo en tu hardware No consta en la comparativa Se edita directamente
Muse (Meta) Lo elige el agente Sí, salvo que te salgas por los ajustes Se corrige por chat
OpenClaw Puedes traer el tuyo y ejecutarlo en tu hardware No consta en la comparativa Se edita directamente
Poke (Interaction / Cognition) Lo elige el agente Sí, salvo que te salgas por los ajustes Solo permite borrar el dato entero
Instinct (Spear Street) Lo elige el agente Sí, salvo que te salgas por los ajustes Solo permite borrar el dato entero
Comparativa de Every publicada el 1 de octubre de 2026; las atribuciones de propiedad son las suyas. Every desarrolla producto propio en el mismo terreno que mide, así que esto no es una medición independiente. Donde dice «no consta» es que la comparativa no recoge el dato, no que el agente no lo haga.

El reparto es seis a dos. Seis de los ocho agentes eligen el modelo por su cuenta: el usuario contrata un agente, no un modelo, y lo que trabaje por debajo lo decide el fabricante y lo puede cambiar cuando quiera. Solo Hermes y OpenClaw dejan traer el tuyo y ejecutarlo en tu propio hardware.

Con los datos, el reparto es distinto y hay un caso único. Gemini Spark es el único de los ocho que exige entrenar con tus datos: no hay forma de salirse, ni en los ajustes ni en ningún otro sitio. DOTS, Grok Bot, Instinct, Muse y Poke también entrenan, pero se puede desactivar en los ajustes de privacidad, lo que significa que está activado hasta que vayas a buscarlo. En DOTS, además, los datos de empresa quedan excluidos por defecto.

De Hermes y OpenClaw la comparativa no recoge ese dato, y la tabla lo dice así. La deducción cómoda sería darlo por hecho —un modelo que corre en tu máquina difícilmente entrena con lo que le das—, pero deducir no es saber: lo que hay es una celda sin dato. Donde dice «no consta» es que nadie lo ha medido, no que el agente no lo haga.

La memoria: corregirla, discutirla o tirarla

La columna «Quién corrige la memoria» es la que menos se mira al elegir y la que más se nota al mes de uso, y ahí hay tres respuestas distintas. Hermes y OpenClaw se editan directamente: abres lo que el agente ha anotado de ti y lo cambias. DOTS, Muse, Gemini Spark y Grok Bot se corrigen por chat, es decir, hay que decírselo y confiar en que lo apunte. Instinct y Poke solo permiten borrar el dato entero.

La diferencia entre las tres no es de comodidad. Un recuerdo que solo se puede borrar obliga a tirar la parte buena con la mala: si el agente apuntó bien a qué te dedicas y mal para quién trabajas, el borrado se lleva las dos cosas. Y un recuerdo que se corrige por chat depende de que el agente acepte la corrección, que no es lo mismo que haberla hecho tú.

Sumadas las dos primeras formas, seis de los ocho agentes dejan arreglar un dato sin perderlo. Los dos que no, Instinct y Poke.

La lección amarga, aplicada al organigrama

El mismo 1 de octubre, Mollick publicó que se había equivocado en grande. Daba por hecho que trabajar con agentes obligaría a aprender a gestionarlos como se gestiona una empresa, con organigrama, jerarquía y reparto de tareas. Su corrección ocupa una línea: «Nope. I fell prey to the bitter lesson» —no, caí en la lección amarga—. Y el remate: «This is the bitter lesson applied to the org chart», la lección amarga aplicada al organigrama.

Hay un antecedente fechado que ayuda a ver de qué escala se habla, y es del 8 de septiembre de 2026, no de ahora. Ese día OpenAI anunció una demostración del problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes —uno de los siete problemas del milenio del Clay Mathematics Institute, la fundación estadounidense que mantiene esa lista y paga un millón de dólares por cada uno— con miles de agentes, 88 horas y unos 2,7 millones de mensajes entre ellos, y una coordinación notablemente fina.

De ahí sale la conclusión que al lector le toca de cerca, y no es la que suele acompañar a estas cifras: «Done well (…) this could mean more work for people, not less» —bien hecho, esto podría significar más trabajo para las personas, no menos—. El razonamiento es sencillo: cuando organizar se abarata, crece la lista de cosas que merece la pena intentar, y alguien tiene que decidir cuáles y revisar el resultado.

Las dos piezas del 1 de octubre apuntan al mismo sitio. Si coordinar agentes deja de ser un problema del usuario, lo que queda por decidir es justo lo que mide la tabla.

Conclusión

Las cuatro decisiones de la tabla no son las que se miran al elegir un agente, y son las que después no se pueden cambiar. El reparto del 1 de octubre de 2026 queda así: para decidir qué modelo trabaja y dónde se ejecuta, dos agentes de ocho; para corregir lo que el agente anota sobre ti sin borrarlo, seis; y para que no entrene con lo que le cuentas, cinco donde se desactiva, uno donde no se puede y dos de los que no hay dato. Con un recordatorio: quién firma el reparto vende producto en ese mismo mercado.

Fuentes primarias

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