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Código abierto

Claude pone a dieta a OpenSSH

Anthropic, la creadora de Claude, publicó el 20 de octubre cómo usó su modelo para reducir la superficie de ataque de 25 proyectos de código abierto. Según la empresa, en OpenSSH unas 4.500 líneas de una firma digital experimental quedaban al alcance de cualquiera antes de identificarse; los arreglos, ya publicados en agosto y octubre, quitan alrededor de una quinta parte del código al que llegaba un cliente sin identificarse con la configuración de serie, casi todo de esa firma.

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Ilustración: Puffy, el pez globo mascota de OpenBSD, sonríe subido a una báscula de consulta, más delgado que la silueta de tiza de su versión anterior dibujada en la pared, junto a un aparato blanco con el logotipo de Claude. Representa el recorte de en torno a una quinta parte del código que OpenSSH deja expuesto antes de autenticar, hecho con ayuda de Claude.
📷 Imagen generada con IA

En resumen

  • Según Anthropic, Claude encontró 493 problemas en 25 proyectos de código abierto con más de cinco millones de líneas.
  • En OpenSSH 10.4, del 6 de julio, el servidor leía la clave del cliente antes de comprobar si estaba permitida, según la empresa.
  • Las versiones 10.5, del 11 de agosto, y 10.6, del 6 de octubre, adelantaron esa comprobación.
  • Los desarrolladores de OpenSSH, que reciben muchos avisos de fallos hallados con IA, agradecen sobre todo los que traen un arreglo propuesto.

Menos puertas, no menos fallos

El informe lo firma Chris Rohlf, del Frontier Red Team de Anthropic, la empresa de Claude, que es una sociedad de beneficio público. La idea, según Anthropic: arreglar los fallos de uno en uno no da abasto; recortar el código que se alcanza desde fuera no elimina los fallos desconocidos, pero los pone más lejos y rebaja su gravedad.

La empresa buscó por tres vías: código activo de serie que nada usa, opciones razonables que juntas apagan un control de seguridad y código delicado que corre antes de que el servidor sepa con quién habla.

El código más vigilado del mundo

Según Anthropic, OpenSSH, un código en C «de gran calidad» y de los más auditados del mundo, fue el proyecto con el mayor recorte en proporción a sus líneas. En la versión 10.4, del 6 de julio, su servidor, sshd, leía la clave que enviaba el cliente y solo después miraba si ese tipo de clave estaba permitido, según la empresa.

Una firma nueva al alcance de cualquiera

Esa versión estrenó, en pruebas y desactivada de serie, una firma poscuántica híbrida que combina ML-DSA 44 y Ed25519, según sus notas. Aun así, según Anthropic, unas 4.500 de sus líneas quedaban al alcance de un cliente sin identificar, incluso si el administrador había excluido el algoritmo: alrededor del 16 % del código propio de OpenSSH que corre antes de identificar al cliente, y «código complejo y no seguro en memoria».

El arreglo llegó en dos versiones

OpenSSH, versión a versión
Versión Fecha Qué cambió
10.4 6 de julio de 2026 Llega en pruebas la firma poscuántica híbrida ML-DSA 44 + Ed25519, desactivada de serie, pero unas 4.500 de sus líneas quedan al alcance de cualquier cliente antes de identificarse
10.5 11 de agosto de 2026 La comprobación del tipo de clave pasa a hacerse antes de leerla, a propuesta de Chris Rohlf, de Anthropic
10.6 6 de octubre de 2026 La comprobación va dentro del propio lector de claves y certificados; desaparece alrededor de una quinta parte del código que alcanzaba un cliente sin identificar
Fechas y cambios, según las notas de versión de OpenSSH; las 4.500 líneas y la quinta parte, según Anthropic.

Anthropic avisó a los desarrolladores con los parches hechos. La 10.5, del 11 de agosto, adelantó la comprobación a antes de leer la clave, un cambio que sus notas atribuyen a una sugerencia de Christopher Paul Rohlf, de Anthropic.

Claude vio después dos huecos, según Anthropic. Un cliente podía anunciar ssh-ed25519, un tipo permitido, y colar una clave ML-DSA, porque el lector se guiaba por el tipo escrito dentro de la clave. Y con certificados, el servidor verificaba la firma de la autoridad emisora antes de mirar la configuración, lo que dejaba todos sus verificadores de firmas al alcance de cualquier cliente que completara el intercambio de claves.

Tras una prueba de concepto y varias rondas con los mantenedores, la comprobación pasó a hacerse dentro del propio lector de claves. La 10.6, del 6 de octubre, la incluye y la acredita a Rohlf «in collaboration with Claude and Anthropic Research» («en colaboración con Claude y Anthropic Research»).

OpenSSH quiere los avisos con el arreglo hecho

Las notas de la 10.6 añaden la otra cara. El equipo de OpenSSH dice recibir «un gran número» de avisos de fallos de seguridad hallados por IA o con su ayuda, muchos sin impacto real, y aun así los recibe «muy bien», sobre todo con revisión humana, pruebas y un arreglo propuesto.

Y avisa: en varios casos, un fallo hallado con IA lo ha descubierto después, por su cuenta, otro investigador, así que es probable que los atacantes que no avisan también puedan encontrarlo. Por eso, de momento, publicará versiones más a menudo.

Casi quinientos problemas en 25 proyectos

Lo que encontró Claude
Hallazgo Casos
Problemas en total, en 25 proyectos 493
Combinaciones de opciones aceptadas sin aviso ni documentación 162
… de ellas, apagan en silencio un control de seguridad 94
Código innecesario antes de identificarse, de serie (11 proyectos con acceso controlado) 93
Combinaciones que debilitan un control previo a la identificación (mismos 11) 61
Puntos que ejecutan código o guardan datos antes de identificarse (mismos 11) 37
Datos según Anthropic, sobre 25 proyectos de código abierto: 10 públicos, 11 con acceso controlado y 4 privados. Según la empresa, ninguno de los hallazgos de los 11 proyectos con acceso controlado era explotable de inmediato por sí solo.

De los 25 proyectos, escritos en C, C++, Java, PHP o Python, entre otros lenguajes, 10 sirven a cualquiera, 11 solo a usuarios identificados y 4 al entorno privado de quien los instala, según Anthropic. Uno de sus ejemplos, sin nombrar el proyecto: dos opciones que, juntas, desactivaban la exigencia de certificado al cliente y convivían desde hacía 21 años. Ninguno de los hallazgos de los 11 proyectos con acceso controlado era explotable de inmediato por sí solo, según la empresa.

Una receta en tres pasadas

Anthropic ha reunido el método en un paquete de instrucciones reutilizable para Claude que, según la empresa, está trabajando para integrar en OSS-Scanner, su herramienta de revisión de código abierto. Hace tres pasadas, una por vía, confirma cada hallazgo ejecutando el programa y exige que las pruebas del propio proyecto den resultados idénticos. Los cambios que afectarían a una configuración distinta de la de serie los decide una persona.

Conclusión

El caso de OpenSSH no va de un fallo concreto, sino de código que nadie había pedido y que quedaba a la vista de cualquiera. Que apareciera en uno de los programas más revisados es el argumento de Anthropic para aplicar el método a todo lo demás. OpenSSH pone la condición: avisos revisados y con el arreglo hecho, porque lo que encuentra una IA también pueden encontrarlo los atacantes.

Fuentes primarias

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